jueves, 12 de marzo de 2020

SISTEMA JUDICIAL DE CUBA: UN INSTRUMENTO DE LA REPRESION DEL ESTADO



SISTEMA JUDICIAL DE CUBA: 
UN INSTRUMENTO DE LA REPRESION DEL ESTADO

Por: Lcdo. Sergio Ramos

Recientemente un tribunal de Cuba juzgó al opositor José Daniel Ferrer por alegados delitos comunes en un proceso viciado por el hermetismo, los maltratos al acusado e irregularidades procesales; lo cual deja a todas luces una crasa violación de los derechos humanos al presidente de la organización opositora UNPACU.
No es la primera, ni será la última mientras gobierne la dictadura castrista, que el sistema judicial de Cuba se convierta en un componente de la maquinaria represiva del régimen.
Remontándonos a los comienzos del castrismo, observamos que desde sus inicios la dictadura utilizó los tribunales de justicia para perseguir a los opositores, encarcelarlos y hasta asesinarlos so color de fusilamiento. Y es que a lo largo de la existencia de la tiranía los procesos judiciales contra los opositores al régimen los Tribunales de Justicia son utilizados como antifaz para encubrir los crímenes de lesa humanidad del régimen dándoles un falso carácter de legalidad.
Entre las monstruosidades anti-jurídicas cometidas por la dictadura esta aquel juicio en marzo 1959 contra los pilotos de la Fuerza Aérea de Cuba, en donde el tribunal los absuelve, y por órdenes expresas del tirano Fidel Castro, fueron vueltos a jugar y condenados a largas penas de cárcel.
Otro ejemplo fueron los juicios contra los guerrilleros pro-democracia de la Sierra del Escambray durante la década de los sesenta. Fueron cientos de casos donde los patriotas anti-castristas tras hechos prisioneros, eran juzgados por las mismas tropas castristas que los apresaron y muchos fueron condenados a muerte y fusilados de inmediato por los propios captores, sin derecho a la defensa, a un proceso limpio, imparcial y transparente ante un verdadero tribunal imparcial. Un proceso que solo puede definirse en honor a la verdad, como un vil asesinato de prisioneros por sus captores.
Como también lo fue teatral la farsa judicial para propagandear, vía la televisión, el poder represivo del régimen, durante el juicio del oficial del ejército de la Republica Sosa Blanco. Durante ese viciado proceso, los testigos dijeron que oyeron los tiros, y contra interrogados por la defensa, reconocieron que estaban lejos del lugar, “al cantío de un gallo’, y en donde un guajiro testigo confesó que eso era a una distancia como a 20 leguas de lugar de los hechos. Sosa Blanco fue fusilado.
Otro uso del espectáculo judicial televisado para justificar eliminar potenciales rivales políticos, lo fue al juicio al Gral. Arnaldo Ochoa y sus allegados en 1989, quienes terminaron fusilados, y otros a largas penas de cárcel. Ocasión en donde Castro se inventó de la noche a la mañana un tribunal que no estaba contemplado en las normas de derecho vigentes y que llamo “tribunal de honor”.
Para el año 2003 se desató la llamada Primavera Negra donde 75 opositores pacíficos fueron detenidos, juzgados y condenados a lagar penas por el simple hecho de discrepar, pacífica y públicamente, del régimen castrista.
Lo cierto es que el sistema judicial de Cuba no es más que un engranaje más de la maquinaria represiva de la tiranía. No existe, en el sentido estricto de la palabra, un verdadero sistema judicial imparcial y autónomo que imparta justicia al pueblo. El sistema judicial es un mecanismo más para la represión y opresión de los ciudadanos controlado por la alta cúpula del poder dictatorial.
El reciente juicio a José Daniel Ferrer es otro ejemplo del carácter anti-jurídico del sistema judicial cubano, pues estuvo plagado de incumplimientos a las normas internacionalmente aceptadas para un juicio justo e imparcial. Veamos: A José Daniel Ferrer se le somete a juicio después de cuatro (4) meses de prisión sin juicio ni orden judicial, en donde se le negó el derecho a un abogado, estando incomunicado y fue sujeto a torturas según pudieron evidenciar sus familiares en las contadas y cortas visitas que le permitieron. El juicio fue a puertas cerradas. Sin la presencia de ciudadanos y familiares que estaban interesados en asistir al juicio. Inclusive la Comunidad Europea y Amnistía Internacional solicitaron estar presentes en el juicio y el gobierno cubano se los negó. Por el contrario, el área del juzgado fue fuertemente acordonado por la política y por agentes la policía política, la Seguridad del Estado creando un estado de hermeticidad, aislamiento y secretismo en el desarrollo de la vista judicial. No tuvo acceso y ni condiciones para la preparación y defensa adecuada de su caso y a poder presentar prueba exculpatoria tanto documental como testifical.

Obviamente, esas medidas de aislamiento y hermeticidad son medidas tomadas por el gobierno cubano, desde las más altas esferas; lo que evidencia una intromisión indebida en los asuntos que deben ser de la exclusiva competencia de la judicatura. Lo cual violenta el Principio de la independencia judicial que ha de tener todo Tribunal de justicia y pone en entredicho la imparcialidad del tribunal juzgador.
De acuerdo a los Principios Básicos Relativos a la Independencia Judicial de la Judicatura  aadoptado por el Séptimo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en Milán del 26 de agosto al 6 de septiembre de 1985, y confirmados por la Asamblea General en sus resoluciones 40/32 de 29 de noviembre de 1985 y 40/146 de 13 de diciembre de 1985 establece en su párrafo 4 que: “4. No se efectuarán intromisiones indebidas o injustificadas en el proceso judicial, ni se someterán a revisión las decisiones judiciales de los tribunales. Este principio se aplicará sin menoscabo de la vía de revisión judicial ni de la mitigación o conmutación de las penas impuestas por la judicatura efectuada por las autoridades administrativas de conformidad con lo dispuesto en la ley.”
El desarrollo anómalo del procedimiento judicial contra José Daniel Ferrer, demostró que existe total falta de imparcialidad por parte del Tribunal que lo juzgó, lo cual también contraviene dichos Principios en cuanto a la imparcialidad de los jueces que intervinieron en dicho caso, toda vez que es patente la intromisión del Estado Cubano en esta causa judicial. De hecho, acorde a los principios antedichos de las Naciones Unidos, establece al párrafo 2 que: “2. Los jueces resolverán los asuntos que conozcan con imparcialidad, basándose en los hechos y en consonancia con el derecho, sin restricción alguna y sin influencias, alicientes, presiones, amenazas o intromisiones indebidas, sean directas o indirectas, de cualesquiera sectores o por cualquier motivo.”
En un país respetuoso de los derechos humanos y donde reine un estado de derecho administrado por una rama judicial verdaderamente independiente este juicio seria nulo.
Lo que pasa es que en Cuba no existe una real separación de poderes en donde la rama judicial sea plenamente independiente del poder ejecutivo, sino que es una herramienta del poder del gobernante, el cual ejerce su voluntad y le dicta pautas a la judicatura, cercenando su imparcialidad e independencia.
El problema de la parcialidad y dependencia de la judicatura cubana del ejecutivo tiene un origen institucional, pues el artículo 148 de la recién impuesta constitución de Cuba de 2019 estable que: “ARTÍCULO 148. Los tribunales constituyen un sistema de órganos estatales, estructurados con independencia funcional de cualquier otro. El Tribunal Supremo Popular ejerce la máxima autoridad judicial y sus decisiones son definitivas. A través de su Consejo de Gobierno ejerce la iniciativa legislativa y la potestad reglamentaria, toma decisiones y dicta normas de obligado cumplimiento por todos los tribunales y, sobre la base de la experiencia de estos, imparte instrucciones de carácter obligatorio para establecer una práctica judicial uniforme en la interpretación y aplicación de la ley.”
Obsérvese que concede una “independencia funcional” pero como parte de “un sistema de órganos estatales” lo cual no constituye una real separación de poderes del ejecutivo y otros poderes del estado. Además, que “A través de su Consejo de Gobierno ejerce la iniciativa legislativa y la potestad reglamentaria, toma decisiones y dicta normas de obligado…” Lo cual deja establecido la potestad de injerencia del ejecutivo para dictar pautas y órdenes a la judicatura. En otras palabras, da potestad al Consejo de Gobierno para intervenir en los procesos judiciales del país, como ya hemos visto en múltiples situaciones judiciales que a lo largo de seis décadas de dictadura castrista en Cuba.

Por cuanto, las infracciones de las citadas normas sobre la independencia de la judicatura constituyen una crasa violación de los Derechos Humanos de los acusados en Cuba, la cual es de orden institucional.

La Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas establece que:
“Artículo 9 Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso, ni desterrado.”
Y el “Artículo 10 Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal”.

En el caso particular del José Daniel Ferrer se le violaron sus derechos humanos en lo concerniente a los artículos 9 y 10 de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, al ser detenido arbitrariamente y sin juicio justo, ni debida asistencia legal por cuatro meses (Desde octubre de 2019). Y además porque el juicio, fue celebrado a puertas cerradas, en condiciones de indefensión jurídica, y ante un tribunal viciado por la injerencia de los intereses políticos del gobierno, por tanto, carente de toda independencia e imparcialidad.

A esto añádase las denuncias de tortura a las que fue sometido por los agentes de la Seguridad del Estado. Los familiares que visitaron a José Daniel Ferrer le vieron visos de haber sido golpeado. Y él les confesó que le encerraron en una celda con un criminal peligroso que recibió instrucciones de golpearlo.

La Convención contra la Tortura en su artículo 1 inciso 1 la define como:
“Artículo 1.  (1). A los efectos de la presente Convención, se entenderá por el término "tortura" todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas. “

De todos es sabido que uno de los métodos comúnmente utilizados por la Seguridad del Estado contra los opositores es someterlo a torturas, tanto físicas como psicológicas, para extraerles una confesión y obligarlos a admitir por escrito delitos o hechos que nunca cometieron y/o delatar a otros involucrados en la causa.
Cabe destacar que ya para el 16 de maro de 2016 el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en su 31 periodo de sesiones, demandaba por la Integridad del sistema judicial de varios países entre ellos Venezuela, Belorus, la Federación Rusa y Cuba. Entre las exhortaciones que les hacía a esos estados, y por ende, al régimen de Cuba, estaban:
“6. Subraya que todo tribunal que juzgue a una persona acusada de un delito debe ser competente, independiente e imparcial;
8. Insta a los Estados a que garanticen a toda persona que comparezca ante los tribunales sujetos a su jurisdicción el derecho a estar presente durante el juicio, a defenderse personalmente o ser asistida por un defensor de su elección y a disponer de todas las garantías necesarias para su defensa jurídica;
9. Exhorta a los Estados a que garanticen el respeto del principio de igualdad ante los tribunales y ante la ley en el ámbito de su sistema judicial, entre otros medios ofreciendo a las personas sometidas a juicio la posibilidad de interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la comparecencia de los testigos de descargo y que estos sean interrogados en las mismas condiciones que los testigos de cargo;
10. Insta a los Estados correspondientes a que clausuren sin demora todos los centros de reclusión secretos que se encuentren bajo su jurisdicción o control, situados en su territorio o fuera de sus fronteras, y a que velen por que todas las personas privadas de libertad sometidas a su autoridad tengan acceso a tribunales de justicia ordinarios que actúen de conformidad con las normas internacionales relativas a las garantías procesales y a un juicio justo;
En el caso de José Daniel Ferrer, así como con muchos otros entre el 2016 a la presente fecha, demuestran que el régimen de Cuba ha hecho caso omiso a las demandas del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (Naciones Unidas A/HRC/31/L.1).
Nada de extrañar. Lo que sucede es que el sistema judicial de Cuba es parte del sistema represivo del estado dictatorial totalitario que impera en ese país. Por ello, dicho régimen debe ser objeto de la mayor condena internacional por su violación institucional de los derechos humanos de todo un pueblo.
San Juan, Puerto Rico 3 de marzo de 2020





sábado, 15 de febrero de 2020

EL INFAME TERRORISMO DE ESTADO


EL INFAME TERRORISMO DE ESTADO
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Recientemente hemos visto un incremento de la represión contra los opositores pacíficos en Cuba. Se trata de una campaña de constante acoso, hostigamiento y persecución sistemática. El método que están aplicando es realizar detenciones frecuentes a los opositores por corto tiempo para aterrorizarlos, impedir sus movimientos y actividades y para amedrentarlos y aterrorizarlos, a ellos y a la población en general.
Claro está, esta persecución desplegada por el régimen se implementa sin perjuicio de continuar con sus tradicionales actos represivos, como lo son las detenciones sin juicio por largos periodos de tiempo, las torturas, y los encarcelamientos luego de juicios fatulos sin garantías para los acusados y sin tampoco abandonar las ejecuciones de crímenes de lesa humanidad, como los asesinatos, bien por la fabricación de un accidente o por medio del paredón de fusilamiento o simplemente matándolos. Así fueron los casos de Osvaldo Paya Sardiñas, o el caso de Virgilio Campanería o el asesinato de Orlando Zapata Tamayo, respectivamente, entre otros miles de cubanos.
Se trata de una perversa política de terrorismo de estado contra los opositores y el pueblo de Cuba en general; orquestada y ejecutada por la dictadura castrista.
Así vemos como José Daniel Ferrer, presidente de UNPACU, está preso sin juicio, aislado y sometido a torturas desde el mes de octubre pasado. 
Del mismo modo, sufren los rigores del presidio político opositores tales como Roberto Quiñones, Ernesto Borges, Martha Sánchez González, Misael Canet Velázquez, entre otros muchos cubanos.
Actualmente a las Damas de Blanco se les detienen arbitrariamente y se les golpea cada vez que van a salir para realizar sus pacificas protestas y asistir a la iglesia. A Guillermo Fariñas lo detienen cada vez que sale a la calle y lo someten a malos tratos y su casa en Santa Clara está constantemente vigilada. Del mismo modo, cientos de opositores están siendo víctimas de los hostigamientos, acosos, agresiones y detenciones arbitrarias tales como Berta Soler, Ángel Moya, Reinaldo Lobaina, Iván Hernández Carrillo, Orlando Triana González, Boris González Arenas, Aymara Nieto Muñoz, entre miles de opositores más que están siendo sometidos a ese infame terrorismo de estado. De hecho, se han reportado 196 detenciones arbitrarias tan solo en el pasado mes de enero este año.
Pero, ¿A que se debe esta escalada represiva por parte de la tiranía castrista?
Una realidad innegable es que las dictaduras se vuelven más represivas al inicio, cuando están apoderándose del poder, o al final, cuando lo están perdiendo o también, cuando atraviesan por una grave crisis política, económica y/o social.
Cuba está atravesando por una seria crisis económica y social a causa de la perdida de la capacidad económica de su principal sustentador, la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela y de la improductividad endémica que adolecen los sistemas comunistas. La falta de alimentos, medicinas, combustible y productos de primera necesidad en Cuba es patente e irrita a la población, como ocurrió en el mercado de Cuatro Caminos en La Habana.
La inconformidad y el enojo del pueblo, es la génesis de la explosión social y eso lo saben y le temen los tiranos.  El descontento social, provocado por la inconformidad del pueblo, conduce a la rebelión. Todos los dictadores viven con ese miedo.  Por eso, cuando ocurren esos estados de crisis que amenazan su poder, las dictaduras se vuelven más represivas contra el pueblo. Eso es lo que está pasando en Cuba.
La cúpula del poder sabe que hay un pueblo cansado de tanto abuso de poder, el cual, actualmente, está más informado gracias a la aparición de las redes sociales, tales como la internet y el whatsapp. Todos saben que en Cuba existe una dicotomía abismal de clases sociales entre los minoritarios de la dictatorial casta gobernante, corrupta y enriquecida a costa de la explotación de los trabajadores cubanos y el pueblo mayoritario, esclavizado, empobrecido y oprimido, sumido en la miseria.
Además, los componentes de la minoritaria casta que usurpa el poder en Cuba, saben que sus líderes están en el ocaso de sus vidas. El genocida mayor yace sepultado dentro de una piedra; su octogenario sucesor y hermano ya no puede controlar sus esfínteres y a su almanaque, como el de muchos jerarcas de la gerontocracia, le quedan pocas páginas. Sus herederos saben que están sentados sobre un volcán y que tarde o temprano, la inevitable erupción popular les llegará arrasándolos y con ella, la justicia implacable de un sufrido pueblo.
La historia está llena de ejemplos. Desde la Revolución Francesa, pasando por la rebelión de las 13 colonias americanas, por las guerras de independencia de América Latina, hasta llegar al siglo pasado con las revueltas populares de los países de la Europa del Este: Alemania Oriental, Polonia, Checoslovaquia, Rumania, etc.
Hay un gran miedo en la cúpula del poder a la revuelta popular, de ahí la actual implantación de la sistemática política de terrorismo de estado contra los opositores y contra el pueblo en general.
Lo que los tiranos no saben o se niegan a reconocer, es que la libertad es parte intrínseca de la naturaleza del ser humano, por eso cuando un pueblo enfurecido se rebela, es imparable.
San Juan, Puerto Rico a 9 de febrero de 2020.

sábado, 18 de enero de 2020

MARTI NO ES EL CULPABLE



MARTI NO ES EL CULPABLE

Por: Lcdo. Sergio Ramos
Recuerdo allá para la década de los ’90, estando en una reunión de compatriotas exiliados que nos visitaron unos balseros recién llegados a Puerto Rico en busca de la libertad que la dictadura castrista le niega a todo el pueblo cubano. Como es natural surgió la conversación sobre Cuba y alguien de los exiliados allí reunidos citó una frase de José Martí y para sorpresa de todos, un joven balsero recién llegado expresó exaltado y para sorpresa de todos: “pero ese es un comunista”. A lo que de inmediato los interlocutores exiliados trataron de corregirle su errada apreciación. Tras la discusión, el dueño de la casa donde nos reuníamos buscó un tomo de las Obras Completas de Martí y le leyó las críticas que el Apóstol hizo al comunismo publicadas en junio de 1882 en la Opinión Nacional, comentando la obra de Herbert Spencer titulada “La Futura Esclavitud”.
Sobre el comunismo José Martí dijo que: “De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios” Y recalcó: “Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre él y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo. Y como los funcionarios son seres humanos, y por tanto abusadores, soberbios y ambiciosos, y en esa organización tendrían gran poder, apoyados por todos los que aprovechan o esperan aprovechar de los abusos y por aquellas fuerzas viles que siempre compra entre los oprimidos el terror, prestigio o habilidad de los que mandan…”
Recuerdo que el joven quedo impactado, reconociendo que le habían mal enseñado un Martí que no era el real.
Esos escritos criticando al comunismo fueron mal interpretaros por personeros del régimen para justificar y distorsionar el pensamiento martiano al respecto. Pero el sol no se tapa con un dedo. --- José Martí es censurado por la tiranía ----
Muy tristemente, hay que tener presente que a lo largo de seis décadas de constante adoctrinamiento masivo sobre un pueblo al que la dictadura le ha bloqueado el derecho al libre acceso a la información para que cada ciudadano pueda hacerse de su propia opinión y pueda expresarla libremente, se hayan esparcido e incrustado en la población falsedades históricas, mentiras atroces y perversas distorsiones de la realidad.
Y en este caso, José Martí ha sido víctima ‘post morten’ de la dictadura a través de la censura de sus escritos y la premeditada y alevosa distorsión de su pensamiento, que, por cierto, es totalmente contrario a la ideología comunista y totalitarista del régimen. Bástese con estas palabras de Martí para afirmar su negación de toda dictadura: “La libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y a hablar sin hipocresía”.
Martí era un incuestionable defensor de la democracia. Así nos enseñó que “La republica se levanta en hombros del sufragio universal, de la voluntad unánime del pueblo”
Por eso no es de extrañar que, a causa de la censura y la distorsión del pensamiento martiano, el régimen, en su afán por robarse al prócer haciéndolo ver como comunista, a través de los medios de difusión del monopolio propagandístico del estado, haya cubanos, como aquel balsero, que tengan un infundado resentimiento contra Martí y le achaquen culpas que él no tiene; o que por la inconciencia provocada por la aberrante distorsión del pensamiento del Apóstol, haya ciudadanos que descarguen injustamente contra él su resentimiento e ira, o se desquiten contra su imagen y su impoluta memoria. Hecho lamentable que también suele pasar contra otros próceres cubanos que, tanto en el ayer como en el hoy de nuestra historia, dieron sus vidas por la libertad y la democracia para el pueblo de Cuba.
La gran verdad es que la patria se levanta y se sostiene sobre los hombros de los hombres y mujeres que sirven y le han servido bien, por eso, cada ciudadano debe honrar a quienes lucharon por la libertad y democracia para todos los cubanos. O como nos dijera Martí: “Cada ciudadano que muere por la patria es un canto más; y cada ciudadano que vive debe ser un templo donde honrarlo” porque “se afirma un pueblo que honra a sus héroes”
Por tanto, para sacar de la psiquis de un pueblo la escoria de la mentira y la distorsión de la verdad junto al dolor intenso de ver la patria sumida en la opresión y la miseria por una férrea tiranía controlada por una minoritaria casta de corruptos, déspotas y criminales, no hay que desquitarse con nuestros próceres verdaderos como lo fueron Félix Varela, José Antonio Saco, José Martí, Antonio Maceo, Máximo Gómez, Ignacio Agramonte, Mariana Grajales o Carlos Manuel de Céspedes, entre otros muchos. Como tampoco descargar nuestras frustraciones contra los heroicos mártires de la patria del doloroso presente como Pedro Luis Boitel, Porfirio Ramírez, Vicente Méndez, Osvaldo Paya Sardiñas, Harold Cepera, Orlando Zapata Tamayo, Félix Bonne Carcassés  o Laura Pollán, entre otros muchos. Para todos ellos ha de ser nuestra expresión de gloria, admiración y honra.
De estiércol rojo han de pintarse a los opresores y los tiranos de nuestro pueblo. De rosas blancas han de encumbrase a nuestros próceres. Y de tolerancia, solidaridad y respeto a todos los que sinceramente luchan por la libertad, la justicia, la democracia, el progreso y bienestar de nuestro pueblo para labrar una nueva Cuba “Con todos y para el bien de todos”
San Juan, Puerto Rico, 5 de enero de 2020




sábado, 7 de diciembre de 2019

HAY QUE ACOMETER MAS ALLA DE LAS SANCIONES



HAY QUE ACOMETER MAS ALLA DE LAS SANCIONES

Por:  Lcdo. Sergio Ramos
El gobierno de los Estados Unidos ha incrementado las sanciones contra el régimen dictatorial de Cuba, no solo por las continuas violaciones a los derechos humanos que sufre el pueblo cubano de parte del régimen castrista, sino también por su constante intromisión en los países Latinoamericanos con el propósito de desestabilizar y derrocar las democracias del continente, para establecer regímenes totalitarios similares al que impera en Cuba, tal como lo ha hecho en Nicaragua y Venezuela. De hecho, en estos momentos Latinoamérica esta convulsa por la agitación castro-chavista. Las democracias de Chile, Colombia, Ecuador, entre otras están amenazadas.  En Argentina retorna el kitcherismo, un aliado del castrismo y en México el gobierno es marcadamente pro-castrista y muy sutil y lentamente, se encamina hacia el modelo venezolano. Todos ellos dirigidos por la dictadura castrista desde La Habana.
El régimen de Cuba se ha convertido en una serpiente que estrangula y envenena las libertades y el progreso de los pueblos latinoamericanos. Cuba es la cabeza de la serpiente, o se le corta o perecerá América.
Toda sanción contra la dictadura castrista procede, y es necesaria, como cuestión de legítima defensa contra la socavación e intervención expansionista del castrismo en el continente americano. Pero las sanciones por si solas, no derrocan dictaduras totalitarias, solo limitan sus capacidades.
El hecho de aplicar sanciones políticas, económicas y comerciales equivalen al acto de sitiar una fortaleza; pero si estas no se asaltan, no se derrotan, sobre todo si el grado de obstinación y agresividad para resistir de los sitiados es alto, como lo es en el caso de los gobernantes opresores del pueblo cubano. De hecho, la dictadura castrista lleva sesenta años sobreviviendo bajo sanciones de los Estados Unidos y otras menos fuertes de Europa y otros países.
La historia está llena de ejemplos de fortalezas sitiadas que prevalecieron por no ser o no poder ser asaltadas por sus sitiadores. He aquí algunos de ellos, salvando las distancias en el tiempo y las circunstancias:
En el 216 a.C. Aníbal Barca invade la península Itálica durante la Primera Guerra Púnica y tras vencer a los romanos en la Batalla de Cannas, desaprovechó el momento de su gran victoria y no asaltó y tomó la ciudad de Roma donde radicaba el centro de poder de los romanos, lo que hizo posible que Roma sobreviviese, para al final, Cartago ser invadida y destruida por los romanos.
Otro ejemplo: Entre el 27 de septiembre y el 14 de octubre de 1529 los otomanos bajo el mando de Soleiman I sitiaron a Viena, sin embargo, las tropas turcas no pudieron asaltarla y al final tuvieron que retirarse.
Entre el 18 de mayo al 11 de septiembre de 1565 los otomanos sitiaron la Isla de Malta, pero no pudieron tomarla, dando tiempo a que llegasen los refuerzos de la flota española enviada por Felipe II, rey de España. Los otomanos fueron derrotados.
En marzo de 1741 Cartagena de Indias fue sitiada por la flota inglesa, pero los ingleses no pudieron tomar sus fortalezas y Cartagena sobrevivió gracias a la obstinada defensa del almirante español Blas de Lezo.
Más reciente aún. En 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, Adolfo Hitler, asedió a Inglaterra, cercándola con su flota de submarinos y bombardeándola con constantes ataques aéreos de la Luftwaffe, pero nunca sus tropas pudieron desembarcar para tomarla; en consecuencia,  los británicos pudieron recibir la ayuda y refuerzos de los Estados Unidos y tras rechazar el asedio alemán, al final, fueron los aliados, americanos, canadienses y británicos los que invadieron a los alemanes, siendo estos últimos derrotados.
La historia nos enseña, que el efecto de asediar y no asaltar una fortaleza o país, puede tener efectos contraproducentes para los asediadores; porque en el tiempo transcurrido, en la medida este sea más largo, tiene en los atacantes un nocivo efecto desmoralizador a causa del cansancio y la frustración ante la falta de un resultado victorioso. Además, da lugar a que los sitiados puedan recibir refuerzos y ayudas de sus aliados que malogren los propósitos de los asediadores y salven a los sitiados.
Cuba ha tenido 60 años de sanciones de los Estados Unidos, sin asalto, ni medidas directamente encaminadas al derrocamiento de la tiranía castrista, con la sola excepción de aquel realizado por la heroica Brigada 2506 el 17 de abril de 1961, pero que, al ser traicionados, cuando les negaron en plena batalla los refuerzos prometidos por el presidente John F. Kennedy, causando su derrota; lo cual tuvo el nocivo efecto de que afianzó a la dictadura castrista en el poder.
Afianzamiento que fue remachado durante la Crisis de los Cohetes en octubre de 1962, por virtud del llamado Pacto Kennedy-Khuchev; donde a cambio de que Rusia desmantelara y sacara los misiles con cabezas nucleares de Cuba, los Estados Unidos, se comprometió con la extinta Unión Soviética a no permitir acciones desde territorio estadunidense, ni desde terceros países contra la dictadura castrista. Pacto sobre el cual se subrogó Rusia asumiendo la posición de la URSS tras la desaparición de esta última. Al presente, no hay nada que indique que este pacto no continúe en plena vigencia.
Hoy, el cáncer del castrismo se ha propagado por toda la América. Cuba domina a Venezuela y Nicaragua a través de gobiernos títeres. Mientras Bolivia, en estos instantes, lucha por su libertad y su democracia con gallardía y coraje.  La América Latina atraviesa por un momento muy crítico y peligroso.
Es preciso que de una vez y por todas, las naciones democráticas de América y Europa pasen de la pasividad de las sanciones, a la acción directa y acometer con  políticas y hechos contundentes a las dictaduras pro-castristas en el continente, con el propósito, expresamente dirigido, a extirpar de la América Latina, de una vez y por todas, el cáncer del totalitarismo castro-comunista.
 San Juan, Puerto Rico, a 30 de noviembre de 2019


domingo, 24 de noviembre de 2019

¿QUIEN DIO UN GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA?




¿QUIEN DIO UN GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA?
Por: Lcdo. Sergio Ramos
El pueblo de Bolivia salió a las calles enardecido por el fraude electoral que cometió Evo Morales, a quien ya anteriormente el pueblo le había negado, en un plebiscito anterior, el derecho a la reelección para un tercer mandato. Aun así, no empece al mandato del pueblo, el dictador Evo Morales se postuló. Pero al verse derrotado por el voto popular, alteró los resultados electorales a su favor. Fue la intervención de la Organización de Estados Americanos, por disposición de su secretario general Luis Almagro, quienes destaparon el fraude, lo que provocó la ira del pueblo boliviano tirándose a las calles exigiendo la salida de Evo Morales.
Una vez en las calles, la policía y los militares, se solidarizaron con el pueblo, lo que forzó al dictador pro-castrista Evo Morales a renunciar junto a todo su gabinete y exiliarse en México.
La reacción de la extrema izquierda no se hizo esperar. La propaganda pro-castrista está tratando de hacer ver aquella salida de Morales del poder como un golpe de estado. ¿Pero realmente fue un golpe de estado?  Y si lo fue, ¿Quién en verdad dio el golpe?
Veamos. En un proceso electoral democrático deben darse una serie de condiciones para su legitimidad.  Primero, la transparencia en cuanto a los procesos electorales, desde la emisión de los votos hasta su escrutinio. Segundo, la garantía de participación de todo el pueblo, respetando el pluralismo en las ideas y participación de los distintos partidos políticos. Tercero, la universalidad, que garantiza la participación en las elecciones de todos los ciudadanos del país. Cuarto, la igualdad participativa en cuanto a la equitativa accesibilidad al pueblo en general, de los distintos candidatos y partidos de las distintas corrientes de pensamiento de la sociedad para hacer llegar sus mensajes, ideas y plataformas políticas a la población.
Partamos del principio de que las elecciones es la expresión de la voluntad del pueblo, puesto que este es el soberano. Cada ciudadano tiene una participación decisionaria como componente de esa soberanía.
Por cuanto, cuando un partido o candidato altera la pureza de los procesos para su beneficio o el beneficio de sus correligionarios de partido, atenta contra la soberanía del pueblo. Ese atentado constituye un acto de ilegalidad porque violenta el orden electoral, lo que equivale a dar, solapadamente, un golpe de estado al soberano, que es el pueblo, o sea, a cada uno de los ciudadanos votantes.
Evo Morales alteró para su beneficio los resultados electorales. Cometio un fraude, con alevosa intención de continuar indefinidamente en el poder; primeramente, desobedeciendo el mandato del referéndum donde se le prohibía aspirar a un tercer mandato presidencial y en segundo lugar, al falsificar y alterar maliciosamente los resultados electorales para aparecer como ganador de la contienda electoral, cuando la realidad es que había perdido. Estos hechos  constituyen un golpe de estado al pueblo soberano. Al pueblo de Bolivia.
Las consecuentes protestas tras el fraude electoral, fueron el clamor de un pueblo exigiendo se respetará la decisión emanada de sus votos. El apoyo de la policía y los militares constituyeron, no un golpe de estado, sino el cumplimiento de la obligación legal de defender la ley y la constitución del país.
Tras la destitución del presidente usurpador, Evo Morales, el poder legislativo de Bolivia siguió el proceso contemplado en la constitución de ese país y, en consecuencia, eligió como presidenta interina de Bolivia a la vicepresidenta segunda del Senado, la senadora Jeanine Añaz; quien ahora es la legítima presidenta de Bolivia, con carácter interino, hasta que se convoquen nuevas elecciones en el término contemplado por la ley y la constitución boliviana.
En consecuencia, de parte del pueblo y los militares, no hubo golpe de estado, sino restitución del orden constitucional que fuera alterado por un golpe de estado contra la soberanía del pueblo que estaba ejecutando Evo Morales.
San Juan, Puerto Rico a 19 de noviembre de 2019


sábado, 16 de noviembre de 2019

LOS 500 AÑOS DE LA HABANA: NO HAY NADA QUE CELEBRAR



LOS 500 AÑOS DE LA HABANA: NO HAY NADA QUE CELEBRAR
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Se conmemoran los 500 años de la fundación de la ciudad de San Cristóbal de La Habana.   Hace cinco siglos, entonces el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, trasladó la ciudad del sur de la isla, en las inmediaciones del rio Mayabeque, a la costa norte en las inmediaciones de la bahía que lleva su nombre, el 16 de noviembre de 1519. La Habana sustituyó como capital de Cuba a Santiago de Cuba, el 14 de febrero de 1553. Debido a su estratégica posición geográfica. Durante la conquista, fue el centro de reunión de la flota española, de donde estas emprendían su ruta desde y hacia las demás colonias de España en América. Su importancia estratégica la hizo presa de los ataques de piratas y corsarios, teniendo esta que ser amurallada y fortificada. Y del mismo modo, fue asediada y tomada por los ingleses el 5 de junio de 1762, bajo cuyo dominio estuvo hasta el 10 de febrero de 1763, volviendo a las manos de España por virtud del tratado de paz firmado con Inglaterra en Paris.
La Habana está repleta de historias. De venturas y desventuras. La Habana fue testigo de la libertad de Cuba un 20 de mayo de 1902, cuando se izó por primera vez la gloriosa bandera de la estrella solitaria en el Castillo de El Morro, instaurándose así la República de Cuba. Como también lo fue, hace sesenta años, del día en que un tirano, se puso el disfraz de libertador, entrando en La Habana y bajo el engaño y la mentira, se robó la libertad de un pueblo apropiándose del país, para hacer de Cuba su feudo, esclavizando a todos los cubanos.
Seis décadas después La Habana sigue siendo una ciudad esclava, dominada por un régimen dictatorial y totalitario controlado por una minoritaria casta, entronizada en el poder ilegítimamente por la fuerza.
La Habana sigue teniendo un glamur muy peculiar, que se percibe en sus calles y edificaciones coloniales y en su litoral, con el malecón, su catedral y sus fortalezas coloniales a la entrada de la bahía. Un encanto que atrae y enamora al visitante. Pero detrás de ese glamur, se esconde una triste y horrenda realidad que el régimen trata de ocultar, enmascarando tras sus encantos, el sufrimiento de todo un pueblo.
Un pueblo habanero al que detrás de sus viejas fachadas se les desploman los techos de sus casas. O viven en el hacinamiento a causa de la grave escases de vivienda. Un pueblo habanero que, al igual que todos los cubanos de la isla, tienen que hacer largas colas para adquirir un poco de comida, de combustible y de artículos de primera necesidad. Un pueblo habanero discriminado por la alta cúpula que se regodea de lujos y placeres en sus suntuosas mansiones del reparto Siboney, arrebatadas a sus legítimos dueños por la tiranía.  Un pueblo habanero cuyos trabajadores son explotados por el estado en control de la cúpula privilegiada, teniendo que trabajar por salarios de miseria, y a los cuales se les venden productos en monedas distintas a la que perciben por su sueldo, pues tienen que pagarle al estado en divisas extrajeras.  Un pueblo habanero cuyas familias están separadas por el océano a causa del éxodo que la pobreza y la opresión han generado por sesenta años. O más triste aun, que llora al pasar por el malecón habanero ante el recuerdo de sus hijos, madres, familiares o amigos que sucumbieron en las aguas del Estrecho de la Florida buscando en tierras extrañas, la libertad que se le niega en su amada Habana.
Una Habana que detrás de las fortalezas coloniales esconden la historia de horrendas escenas de dolor de un presidio político inhumano e injusto por demás y el recuerdo de un macabro paredón, todavía vivo en la ley, donde tantos habaneros y cubanos de toda la isla fueron asesinados por pensar diferente a los opresores del pueblo; por reclamar la libertad que les arrebataban. Una Habana en donde todavía continua tras, los cuarteles y en los centros del poder policiaco, las detenciones arbitrarias y las torturas a quienes reclaman la libertad. En donde a las mujeres se les golpea y encarcela por salir a la calle vestidas de blanco, clavel en mano, a una misa, para pedir por la libertad de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos.
A esa Habana, cuyo 500 aniversario pretende el régimen dictatorial festejar con bombos y platillos, ocultándole al mundo la tragedia de los habaneros tras una máscara glamorosa que produce el casco histórico, los hoteles de lujo solo para extranjeros y los pintorescos lugares turísticos.  
Tras esos cantos de sirena, allá van a festejar los reyes de España, dignatarios de gobiernos extranjeros, artistas famosos, y turistas exaltados por la publicidad de los medios de comunicación y las agencias de viaje. Visitantes que, con culposa indolencia o negligente ignorancia, se ponen una venda en los ojos para no ver, tapones en los oídos para no oír, y mordazas en la boca para no hablar, del dolor y la injusticia que padece todo un pueblo.
Sin embargo, tras la máscara, la realidad de La Habana es de dolor. Hay un pueblo habanero, que junto al de toda Cuba, sufre y llora. Por eso, en La Habana, no hay nada que celebrar.  
San Juan, Puerto Rico a 9 de noviembre de 2019




sábado, 19 de octubre de 2019

MAS DE LO MISMO CON Y POR LOS MISMOS



MAS DE LO MISMO CON Y POR LOS MISMOS
Por: Lcdo. Sergio Ramos
La dictadura hace alarde de lo que dieron a llamar “la elección” de Manuel Díaz Canel como presidente del país, en un proceso donde la mono-partidista Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), controlado y conformado enteramente por miembros del Partido Comunista, siguió las directrices, que, sobre el particular, les dio el verdadero mandatario de Cuba, el tirano Raúl Castro.
En realidad, ha sido la designación de un testaferro del dictador con el evidente propósito de garantizar la permanencia en el poder de la casta gobernante y con ello sus intereses y sus desmedidos privilegios.
Al tiempo que ocurría el teatral espectáculo en la ANPP, el pueblo continuaba sufriendo su ya larga agonía.
 Las escaseces de productos alimenticios continúan agravándose, hambreando cada día mas al pueblo, mientras la alta cúpula gobernante tiene acceso ilimitado a exquisiteces alimenticias insospechadas para el cubano de pie.
La falta de combustible agudiza seriamente la crisis de la transportación del pueblo cubano, afectando su movilidad y su acceso a los suministros del diario vivir, al igual que genera un impacto negativo en los servicios de energía eléctrica. Empero, la alta cúpula gobernante posee acceso irrestricto al combustible y a la electricidad y se pueden transportar en sus lujosos automóviles y pasear en sus yates de recreo.
La crisis de la vivienda sigue empeorando por días, afectando a millones de cubanos que ven como se les deterioran y desploman sus viviendas por falta de materiales para su mantenimiento o por la imposibilidad de hacerse de una nueva vivienda. En cambio, los altos jerarcas del régimen viven en mal-habidas mansiones lujosas.
La falta de medicinas está afectando seriamente a la salud del pueblo. Los hospitales a donde puede recurrir el pueblo cubano adolecen de la debida asepsia, equipamiento y medicinas. Sin embargo, la dictadura mantiene facilidades hospitalarias exclusivas para la alta cúpula gobernante equipadas con los más modernos equipos y todo tipo de medicamentos.
En cuanto a la educación para el pueblo, el régimen se preocupa más del adoctrinamiento político de los estudiantes que de mejorar la calidad educativa y proveerse de maestros con mejores cualificaciones profesionales. Empero, sabido es que existen escuelas especiales para los hijos de los altos jerarcas donde cuentan con los materiales didácticos y facilidades que no tienen las demás escuelas.
Al pueblo se le impide su desarrollo y bienestar económico. La dictadura les paga a los empleados de salarios de miseria. Carentes de la adecuada y digna remuneración que le permita una vida digna y decorosa para el trabajador y su familia. Además, a los cubanos emprendedores, se les restringe e impide desarrollar sus propios negocios (sean industriales, comerciales, de servicios o agrícolas) y percibir las ganancias de sus empresas. Mientras que los altos jerarcas de la cúpula y sus familiares se lucran a costa del sudor y la explotación de los trabajadores cubanos a quienes tienen esclavizados. Más aun, los altos jerarcas del gobierno poseen millonarias cuentas de banco en paraísos fiscales alrededor del mundo y negocios e inversiones, no solo con el capital extranjero que invierte en Cuba, sino en otros países.
El pueblo cubano en general padece las constantes limitaciones a su libertad de locomoción dentro del país y hacia al exterior. Mientras en Cuba, a muchos opositores se les “regula” la libertad de movimiento, tanto dentro de la isla, como para viajar al extranjero. Sin embargo, la alta cúpula gobernante y sus familiares, viajan irrestrictos alrededor del mundo hospedándose en lujosos hoteles y disfrutando de exquisitos placeres.
El pueblo sufre los constantes rigores de una fuerte represión. Mientras la dictadura anunciaba su “elección”, a las Damas de Blanco se les golpeaba y detenía en las calles de Cuba. A José Daniel Ferrer, presidente de UNPACU, se le mantiene detenido sin saberse con certeza el lugar. A los periodistas independientes se les persigue para silenciar sus denuncias de las atrocidades que a diario comete el régimen. A los opositores pacíficos se les hostiga, se les persigue, se les detiene y se les discrimina por ejercer pacíficamente el derecho humano de la libertad de expresión y de reunión.
El montaje teatral para designar al susodicho testaferro de la casta gobernante es una repetición más de los enmascaramientos para tapar y justificar su ilegitimidad y usurpación del poder. En síntesis, nada ha cambiado, es más de lo mismo, con y por los mismos.
La usurpación del poder y la sistemática violación de los derechos humanos y las libertades del pueblo cubano es una constante en su diario vivir que se viene repitiendo día tras día desde hace sesenta años.
Está claro que la minoritaria casta está usurpando el poder, que solo le pertenece por derecho natural al pueblo cubano. La cúpula gobernante no tiene ninguna intención de devolvérselo a los ciudadanos de Cuba, lo cual implica que jamás dejarán las riendas del poder por las buenas, por lo que, salvando las distancias en el tiempo y las diferentes circunstancias, para los cubanos puedan volver a ser verdaderamente libres en Cuba hace falta un nuevo Grito de Yara.
San Juan, Puerto Rico a 12 de octubre de 2019