sábado, 9 de abril de 2016

EL OTRO BLOQUEO

EL OTRO BLOQUEO Por: Lcdo. Sergio Ramos La cuestión cubana tiene más de un bloqueo. El imperfecto y poroso de los americanos y el rígido y hermético de la dictadura. De ese último, del que poco de habla, es el que verdaderamente afecta a los cubanos; y tampoco estuvo presente en las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba conducente a la ‘normalización’ de las relaciones entre ambos países. Se trata del bloqueo que el régimen castrista le tiene impuesto a las libertades y al progreso del pueblo cubano, desde hace 57 años ininterrumpidos. Ese bloqueo castrista afecta muchas áreas del diario vivir del cubano. Es el que lo convierte en esclavo de una casta minoritaria e inamovible que ostenta un poder de forma absoluta y despótica, cuando no, el que los divide y los separa esparciéndolos, errantes por el mundo, en busca de un futuro que se les obstruye en su tierra. Es el primero que debe levantarse si queremos dar paso a una nueva era de libertades, bienestar y progreso para todos los cubanos. Sus efectos abarcan incontables reglones de la vida de los nacionales cubanos. Pasemos revista sobre algunos de los más significativos: Bloquea las libertades y los derechos humanos de los ciudadanos cubanos: La dictadura utiliza su fuerza constantemente para reprimir y perseguir, encarcelar y hasta para matar, a quienes expresan sus opiniones distintas a las que imparte el oficialismo desde el poder. El estado cubano cuenta con una policía política especializada para perseguir y oprimir a los opositores. Dispone de un código de leyes penales cargado de articulados contrarios y violatorios a los derechos Humanos y donde las penas de muerte en el paredón pululan, y cuando no, los castigos crueles e inusitados por delitos insignificantes o por ejercer derechos humanos convertidos por ley en delitos. El bloqueo a las libertades ciudadanas está incluida hasta la en propia Constitución, en donde las migajas de derechos concedidos solo pueden ser ejercidas dentro de las pautas dictadas por el dictador de turno. (Artículo 62) Bloquea el acceso del pueblo a su derecho a la autodeterminación: No existe un sistema electoral apropiado, capaz de garantizar la representación de otras tendencias y opiniones diferentes al único partido legalmente admitido (El Partico Comunista de Cuba). Los candidatos son seleccionados por ese partido y admitidos como tales a base de lealtades al dictador, careciendo las elecciones de contendientes de diferentes criterios. Las elecciones y los escrutinios carecen de supervisión de terceros nacionales o internacionales. El Ministerio de Justicia, que es parte interesada y parcial del ejecutivo, es quien tiene a cargo su implementación y el conteo de votos bloqueando la imparcialidad, la transparencia y la pureza de los procedimientos. En otras palabras, no hay elección, sino selección y los escrutinios son un fraude intrínsecamente institucional. El pueblo no decide, quien selecciona es el régimen dictatorial. Bloquea la representatividad y participación del pueblo en la toma de decisiones y la promulgación de las leyes: El resultado de la selección seudo-electoral, genera la monolitismo en las distintas ramas del gobierno, comenzando por la Asamblea Legislativa de Cuba, dejando ausente en su seno, el debate abierto entre tendencias opuestas, el consenso, y la representatividad de las demás tendencias políticas y de las otras minorías. Es ese cuerpo mono-partidista quien selecciona a los miembros del máximo organismo del país, el Consejo de Estado y a su presidente. Bloquea el acceso de otros sectores y vertientes políticas del pueblo al poder: El exclusivismo político se refleja en la ausencia de participación y acceso a la diversidad político-ideológica ciudadana, a las distintas esferas del gobierno. Cuestión que se matiza por la carencia de una real separación de poderes, ya que el Consejo de Estado y más específicamente, el dictador de turno, concentra en sí mismo un poder absoluto, irrebatible, sin límites , ni fiscalización, despojando al país de un estado de derecho para imponer un estado de capricho del omnímodo gobernante. Bloquea la existencia y participación de una sociedad civil y política alternativa: El régimen exclusivista se asienta en un conjunto de leyes bloqueadoras de la participación de las diferentes corrientes civiles y políticas de los ciudadanos. Solo las llamadas organizaciones de masa tienen la exclusividad en ley para existir y ejercer sus funciones, siempre bajo el control y supervisión del partido único admitido y del todo poderoso presidente del Consejo de Estado. La libertad de reunión y asociación, sea política o civil, está vedada para las corrientes diversas y alternativas que son parte esencial de toda sociedad. Toda asociación no aceptada por el gobierno es ilegal y sujeta a las represivas acciones y persecuciones de parte del poder totalitario. Bloquea el desarrollo económico del ciudadano: La economía cubana está basada en el centralismo y control económico por parte del estado. La libertad empresarial esta abolida, cuando no, muy limitada y bajo estricto control del gobierno. El estado en ocasiones, motivado por alguna crítica situación económica general, ha abierto temporera y ligeramente algún renglón, como ocurrió con los Mercados Libre Campesinos en 1980 o como ahora sucede con el cuentapropismo. Pero al hacerlo, impone a los que participan de estas ligeras concesiones, fuertes restricciones que obstaculizan el progreso de los ciudadanos. También cuando los beneficiados por ésta acrecen su caudal, el estado los elimina o los confisca o les impone impuestos y restricciones conducentes a su quiebra y desaparición. El ciudadano tiene que depender totalmente del estado cubano para su manutención y sobrevivencia haciéndolo débil frente al gobierno. Los trabajadores solo pueden trabajar con un solo patrono: El Estado, que es dueño absoluto de los medios de producción y quien les paga salarios de miseria y les priva de sus más elementales derechos laborales. Aun para poder trabajar en las empresas extrajeras, el obrero cubano tiene que depender del organismo estatal empleador y una vez empleado, una proporción sustancial de sus salarios le son apropiados por el estado, recibiendo una mirringa de su sueldo. La consecuencia de esta faceta del bloqueo castrista es la pobreza, la dependencia y la explotación. Bloquea el alcance del bienestar real y estable a los ciudadanos: La dictadura siempre ha hecho alarde de la educación y de la salud, pero ha ocultado las fallas y los discrímenes que se producen dentro del sistema educativo y de salud del país. Más allá del aprovechamiento académico de un estudiante, existe una imposición de participación de actividades políticas del estado y una privación a los progenitores del estudiante a educar a sus hijos acorde con sus ideas, políticas, religiosas y culturales. El estado impone a los estudiantes el requisito de lealtad a la revolución y sacrificios por esta. Estas medidas han provocado el discrimen y el bloqueo a estudios avanzados y/o especializados contra aquellos estudiantes y sus padres que no aceptan los cánones políticos del estado totalitario. En términos de la salud, está más que documentado que en Cuba hay dualidad de sistemas de salud: Uno para el pueblo y otro para la cúpula en el poder y los extranjeros. Los cubanos de a pie se confrontan con unos hospitales carentes de equipos médico-quirúrgicos adecuados, con facilidades ruinosas y ausencia total a asepsia. Donde no tienen las medicinas necesarias, aun las más elementales y básicas. Del otro lado están aquellas facilidades médico-hospitalarios para los altos jerarcas y los extranjeros que pagan en divisas. Estos cuentan con buenas facilidades, asepsia razonable, equipos de primera y medicinas de primera generación. La vivienda para el pueblo pasa por un estado de crisis crónica. La ausencia de materiales de construcción y los impedimentos para construir que impone el estado totalitario al ciudadano, a lo largo del tiempo, han provocado la ruina de las viviendas. Esta situación ha ocasionado que una porción significativa del pueblo viva en casas en riegos de desplome, inadecuadas e insalubres. Sin embargo, el hecho contrasta con las casas (o más bien, palacetes) de los altos jerarcas del régimen, que residen en sus bien acondicionadas y mantenidas viviendas, equipadas con todo el confort moderno. Bloquea la unión de las familias cubanas: Desde los mismos comienzos de la dictadura totalitaria, una parte significativa de la población cubana se ha visto forzada a abandonar el país dejando atrás bienes, familia y patria para buscar un futuro mejor en tierras ajenas. Todavía hoy, a los cincuenta y siete años de la toma del poder por los hermanos Castro, los cubanos siguen saliendo masivamente del país. Una vez fuera, el régimen cubano impone onerosas condiciones para que los cubanos en el exterior puedan visitar a sus familiares que quedaron en el país. El hecho de requerir una visa (permiso de entrada) para entrar a su tierra natal es, además de una violación de un derecho humano, un modo de bloqueo al pueblo de Cuba. De hecho, hay muchos cubanos que por su posición política opositora están permanente impedidos ---de por vida--- de entrar y visitar con libertad su patria. El bloqueo del castrismo al pueblo cubano es el verdadero, el real y el más nocivo, pues es el que oprime, esclaviza y empobrece al pueblo cubano. Este es el que la dictadura oculta y disfraza con la mentira propagandística y sus discursos demagógicos y es el que déspotas están negados a levantar, pues la finalidad de la casta gobernante es la perpetuación indefinida en el poder omnímodo. Es este el bloqueo que primero hay que quitar totalmente, en todos sus ámbitos, si es que verdaderamente se aspira a un cambio real y verdadero en Cuba para el bienestar, el progreso, la unión y la libertad del todos los cubanos. San Juan, Puerto Rico a 4 de abril de 2015.

domingo, 3 de abril de 2016

BAJO EL TELON....Y A OTRO TANGO

BAJO EL TELON....Y A OTRO TANGO Por: Lcdo. Sergio Ramos Cuando el avión presidencial despegaba su tren de aterrizaje de la pista del Aeropuerto Internacional de Rancho Boyeros llevando como pasajeros al presidente Barak Obama y su comitiva, bajaba el telón de un espectáculo político que tuvo de escenario la ciudad de La Habana. Tras bajar, dejaba atrás a los espectadores de un país empobrecido y carente de libertades fundamentales del hombre que volvían nuevamente a la dura realidad de la rutina por la sobrevivencia, esta vez matizados por un sueño de mejorar a través de un cambio hacia un mundo más libre y prospero. Allí también quedaron, en sus mismos sitios, inalterados desde hace mas de cinco décadas, los miembros de una casta minoritaria y militarista, tenedora del poder más absoluto y receptora de de las riquezas y prebendas que le son despojadas a un pueblo trabajador y esclavizado. Todo fue un teatro diseñado para entretener y ocultar al público presente y televisivo de ambas orillas, la realidad de unas negociaciones comerciales y políticas que procuran beneficiar primordialmente a los intereses económicos de ambos actores y los planes políticos de sus dos protagonistas. La obra teatral debe encantar y dejar embaucado al público espectador y en eso cumplió su cometido. El presidente Obama llegó y no fue recibido por su contraparte el general Raúl Castro. Era lógico que quien llevaba cinco décadas desgañitándose contra los Yanquis, debería guardar las apariencias, al tiempo que el presidente se hacia el desentendido. Más tarde el general de ejército lo recibiría con su disfraz de civil y con todos los honores y pompas en el Consejo de Estado, incluyendo una corona dejada a los pies del monumento a José Martí. Allí, una vez dentro del antro del poder totalitario de Cuba, hubo conversaciones ocultas mas atenidas a la realidad y a los verdaderos propósitos y objetivos de ambas partes. Momento de realidades tras bastidores que se ajustan a la enseñanza de Martí: “Lo real es lo que importa, no lo aparente. En política lo real es lo que no se ve”. Luego, de nuevo en la escena, conferencias de prensa, no sin carecer de los imponderables de toda actuación cuando un periodista sincero y sagaz incordió al general cuestionándolo sobre los presos políticos. ---Eso no estaba en el libreto--- y el desencajado general, mendazmente, negó la existencia de tales presos…. Sin saber que antes de que pasaran 120 minutos los opositores de UNPACO le sacaron una lista parcial de 19 prisioneros políticos…y la lista total, dicho sea de paso, es larga, muy larga. Pero como dicen en Broadway “show most going on” y continuó el espectáculo. Obama se aparece en el programa del popular cómico Pánfilo, con un “que bolá” y dominó incluido. Se le vio comiendo en un “paladar”, visitó al dócil Cardenal y se paseó por las pocas calles nítidamente conservadas para turistas del centro colonial de La Habana Vieja. En el próximo acto, el protagonista-presidente se reunió con varios destacados opositores, a quienes escuchó y llenó de promesas. Fue algo para el otro público, el que de lejos, al otro lado de mar, veían la obra televisada y a quienes había también que dejarlos en complacencia y satisfacción. Esto fue secuela del preámbulo del “performance” previo, consistente en reuniones en Casa Blanca con un grupo escogido y reducido de destacados cubanos del exterior y de reuniones de algunos pre-seleccionados exiliados en Miami con su asesor de seguridad Ben Rhodes. Hechos ambos muy bien publicitados. Como toda obra tiene, su clímax y desenlace. Nada menos que en el flamantemente remodelado y recién reparado Teatro Nacional, ante la presencia de un público selecto y seleccionado, habló el presidente Obama. Su discurso estuvo a tono con el desarrollo de la obra. Impresionismo y presdigitación para cautivar a un público cargado de expectación. Su monólogo comenzó citando un verso del Apóstol: “Cultivo una rosa blanca”, algo siempre seductor para los cubanos, para pasar a advertir el propósito de enterrar el remanente de la Guerra Fría, no de la tiranía, o sea, eso que ahora llamamos “normalización”; para de ahí, pasar a destacar lo común entre ambos países y las diferencias entre los sistemas de Cuba y de los Estados Unidos. Y entonces interlocutor tocó el meollo aflorando la punta del iceberg tras ensalzar las virtudes innegables de un pueblo innovador y trabajador que de la nada levantó a Miami, arrastrando el dolor de perder su patria, sus bienes y sus familias y que en tan solo una generación dos de sus hijos nacidos en Estados Unidos compiten por la postulación a la presidencia de este país. Aclarando que no tiene intensión de imponer cambios en Cuba, Obama vuelve a citar a Martí de nuevo: “La libertad es el derecho de todo hombre a ser honrado y a pensar y hablar sin hipocresía”, continuó ante la mirada atónita y el gesto molesto del tirano y su íntimo séquito, recalcando el derecho de los hombre a la igualdad ante la ley, la libertad religiosa, el rechazo a las detenciones arbitrarias de las personas que ejercen sus derechos. La necesidad de acceso a internet y a la información y el derecho del ciudadano a elegir libre y democráticamente a sus gobiernos. Recordó entonces como él, nacido en el discrimen, hoy llegó a ser presidente gracias a que los ciudadanos pudieron protestar y organizarse para reclamar sus derechos. Al otro lado del teatro, en un palco exclusivo, el rostro del general reflejaba el de aquel quien hubiera tragado un buche de palmacristi a pulso. Pero Obama lo aclaró. El no fue a Cuba a cambiar el régimen, sino a negociar con el régimen y así lo dijo: “El futuro de Cuba tiene que estar en la manos del pueblo cubano”. Lo matizó: “Estados Unidos no tiene la capacidad, ni la intención de imponer un cambio en Cuba”. Coincidentemente, tampoco lo tiene la dictadura que procura su sobrevivencia y continuidad. Lo real se reflejaba en las calles cubanas, más allá del flamante teatro y de la actuación glamorosa de los actores, donde se vivía la cruda realidad cotidiana de un pueblo. Los esbirros de la tiranía hacían sus estragos en las filas de los opositores pacíficos. Decenas de Damas de Blanco eran detenidas. Más de 200 miembros de UNPACO fueron detenidos en la zona oriental de Cuba. En Villa Clara, el pastor bautista Mario Félix Lleonart fue detenido y maltratado por agentes de la policía y de la Seguridad del Estado cuando se encaminaba a su iglesia para dar un servicio religioso en esta Semana Santa. El periodista independiente Yuri Valle Roca era detenido por la policía y al momento de escribir estas líneas se desconoce su paradero. La Dama de Blanco Aliuska Gómez es detenida por agentes policiacos y una vez en el cuartel fue desnudada ante los policías varones y así desnuda, encerrada por horas en una celda a la vista de sus captores. Y es que Washington no negoció, ni condicionó levantar el llamado embargo a la terminación del otro bloqueo existente, también remanente de la Guerra Fría: El bloqueo a las libertades que el castrismo le tiene impuesto al pueblo de Cuba. Los derechos del pueblo cubano no fueron incluidos en las negociaciones, porque eso molesta a la dictadura; por eso el periódico oficialista Granma del día siguiente, amén de no publicar el discurso presidencial, esgrimió contra éste una crítica distorsionante y mendaz. Y es que las verdades siempre preocupan a los tiranos. En su discurso el presidente-actor alabó los cambios económicos que se estaban dando en Cuba. Pero no dijo que tales los cambios carecen de un carácter profundo para el beneficio real del pueblo. Son mas cosméticos y de naturaleza elitista. El cuentapropismo de la ficción teatral choca con la realidad cotidiana cuando hace apenas un mes 8,000 carretilleros fueron confiscados por el régimen, privando a esos trabajadores por cuenta propia de su medio de sustento. Y es que los cambios económicos a raíz de las negociaciones se implementaran para beneficio de la oligarquía, explotando al trabajador y afianzando a la tiranía. Nada nuevo: Cuba vietnamizada a la criolla. Obama, el político, se atemperó a curso de nuestros tiempos en lo que el Nobel escritor Mario Vargas Llosa denominó “La Civilización del Espectáculo” cuando en dicha obra nos dice que “El político de nuestros días, si quiere conservar su popularidad, está obligado a dar atención primordial al gesto y a la forma, que importan más que sus valores, convicciones y principios”. (*1) La represión, al igual que la escasez y la miseria, es la realidad que queda tras el espectáculo, como también persistirá tras esta escenificación, un generalato que saciará sus arcas en sociedad con los nuevos inversores, un régimen en quiebra que recibirá el respiro de millones de dólares de los negocios y turistas estimulados por la nueva política de acercamiento. La realidad en Cuba es otra, distinta y diferente que solo cambiará cuando el pueblo adquiera conciencia de la necesidad del cambio y tome la resolución de provocarlo. Y así las cosas, el espectáculo continuó inmutable ante la crueldad de vivir bajo un régimen tiránico, teniendo como cierre magistral un buen partido de pelota entre la selección cubana y los Tampa Bay con la asistencia de un público pre-seleccionado y del presidente Obama y el general Castro, quienes compartieron con mucha camaradería, para darle el toque de final feliz al espectáculo. Y terminada la obra teatral, bajó el telón; el dictador se fue para su casa y Obama a bailar otro tango. __________ *1- Vargas Llosa, Mario. La Civilización del Espectáculo, Editorial Alfaguara, México, 2012 Pág. 50. San Juan, Puerto Rico a 25 de marzo de 2015

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