DISCRIMINATORIO INTERCAMBIO CULTURAL
Por: Lcdo. Sergio Ramos
El llamado intercambio cultural entre los Estados Unidos y Cuba se ha proliferado desde que la administración del presidente Barak Obama liberalizó los mismos para que artistas intelectuales y educadores pudieran viajar desde y hacia Cuba con tales fines.
En virtud de tal medida, hemos tenido la visita en Miami, San Juan, Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos artistas pro-castristas como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, las orquestas Los Van Van y La Charanga Habanera, etc., etc., etc.
Esos artistas llegan a este país de libertades y son entrevistados por los medios de comunicación donde pueden expresar libremente sus opiniones favorables a la dictadura. Se presentan en programas televisivos y radiales y en conciertos abiertos a todo público donde pueden cantar sus canciones pro-régimen cubano y expresar sus loas a eso que llaman “revolución”; inclusive han criticado abiertamente las políticas y el gobierno de los Estados Unidos sin ningún problema.
Por su parte, hemos visto llegar profesores y académicos cubanos pro-castristas a universidades norteamericanas en distintas ciudades y exponer sus conferencias ante el profesorado, estudiantes e intelectualidad abiertamente, haciendo expresiones favorables a los llamados “logros de la revolución”. También éstos han sido entrevistados expresando sus comentarios favorables al régimen cubano y criticando las políticas del gobierno americano a los medios de comunicación sin ninguna restricción a sus libertades de expresión.
Todos ellos, una vez en suelo americano, se mueven libremente de un lugar a otro sin que nadie los moleste; salvo quizás algún piquete pacifico de opositores a la dictadura cubana, que en el uso de esa misma libertad de expresión que a ellos se les concede y otorga la Constitución de los Estados Unidos, lo ejercen muchas veces desde la acera de enfrente. Pero ese acto pacífico, --que a lo mejor ellos no entienden o no quieren reconocer --- es un derecho humano que aplica tanto para ellos como para los del lado de acá.
Sin embargo, muy distinto es lo que pasa del otro lado de la moneda del “intercambio cultural”. El gobierno de Cuba impide a los artistas anticastristas viajar a Cuba para cantarle y ejecutar su arte abiertamente y sin censura al pueblo cubano que quiera libremente escucharlos en cualquier parte del territorio nacional sin que ser molestados por nadie, y del mismo modo acudir a los medios de comunicación para hablar de su arte y expresar sus opiniones sin restricción alguna. Y recalco, es un derecho humano la libertad de expresión.
De ese modo, artistas exiliados del calibre de Willie Chirino, Gloria Estefan, Lissette Alvarez, entre muchos otros, el régimen les impide la entrada a Cuba y mucho menos para cantar y expresar su arte y opiniones abierta y públicamente, sin censura, a quienes quieran libremente escucharlos en Cuba, en iguales condiciones que lo hacer aquí los artistas pro-castristas que viajan a Estados Unidos.
Contrasta y denota lo discriminatoria del “intercambio cultural” permitido hasta ahora por el gobierno cubano el hecho de que solo se les permite viajar a Cuba a figuras de tendencias favorables a la dictadura como ha sido el caso de Calle 13, Saul Landau, Big Bully, Andy Montañez y Benicio del Toro, entre otros.
El caso de Juanes, algo anterior al inicio oficial de dicha apertura y donde participaron artistas ciudadanos americanos como Olga Tañón, podemos interpretarlo bajo la experiencia tenida con los hechos en el cursar del tiempo, como una maniobra de la dictadura para lograr este acuerdo, que sepa Dios cuanto tiempo antes se estuvo cocinando en los tortuosos pasillos de las cancillerías cubanas y americanas. Juanes fue la carnada del anzuelo.
De igual modo pasa con profesores universitarios e intelectuales cubanos exiliados. La dictadura les prohíbe la entrada al país y mucho mas, el impartir conferencias libremente y sin censuras en las universidades de Cuba a aquellos profesores, estudiantes e intelectuales y/o población en general que libre y voluntariamente quieran escucharlos y ser entrevistados por los medios de comunicación expresando sus ideas sin cesura alguna.
Si el “intercambio cultural” no es equitativo para ambos lados del Estrecho de la Florida, entonces es discriminatorio contra un sector del arte, educación y cultura que no piensa como el régimen cubano desea que piensen. Por cuanto, tenemos que concluir que dicho intercambio no solo no cumple con su objetivo, o al menos el objetivo que debería tener que es el intercambio de expresiones culturales y educativas, sino que es violatorio de un Derecho Humano tan básico y primordial como es la libertad de expresión.
El gobierno de los Estados Unidos debería tomar carta inmediata en el asunto por este discrimen, de lo contrario se hace cómplice de esta conducta discriminatoria contra los artistas, educadores, intelectuales cubanos exiliado y otros ciudadanos americanos críticos de la dictadura cubana.
domingo, 24 de julio de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
PROHIBIDO OLVIDAR

PROHIBIDO OLVIDAR
Por.: Lcdo. Sergio Ramos
La muerte ha sido una costante en los mas de cinco décadas de dictadura. Nada de extrañar, pues los tiranos, como usurpadores del poder cuyo titular es el pueblo, necesitan de la violencia y la mentira para mantenerse en el mismo. Así pues, el asesinato va, inseparablemente, de la mano de la dictadura.
La dictadura castrista no ha sido la excepción. Desde los primeros días del comienzo de esta destructiva “Revolución”, el régimen comenzó a matar a los cubanos que se le oponían.
Tan temprano como las primeras semanas de enero de 1959, bajo la dirección de actual dictador sustituto, General Raul Castro, se masacraron cientos de ciudadanos en Santiago de Cuba, los cuales fueron enterrados en fosa común tras la Loma de San Juan; dichos restos fueron desenterrados en 1968 y se deconoce el paradero de los cadáveres.
Para la década de los sesenta, el comandante Ernesto “ Che” Guevara fusiló miles de cubanos en la fortaleza de La Cabaña, tras teatrales juicios sumarios, faltos de toda garantía procesal para los acusados y carentes de toda legalidad. Las masacres llegaron al extremo el 30 de agosto de 1962 cuando se fusilaron en un solo día 489 personas…si esto no es genocidio, venga Dios y vea… Mientras en esa misma década en las Sierras del Escambray, la dictadura procesaba a los opositores, alzados o no, o a los simplemente descontentos con las ideas “revolucionarias” de modo anti-jurídico: Los mismos que los capturaban, los juzgaban, los condenaban y ejecutaban la sentencia de muerte; todo en menos de 24 o 48 horas …Esto tiene un solo nombre : ¡¡Asesinato !!
Para la década de los setenta, el presidio político adoptó posturas verticales de protesta contra el abuso de sus carceleros. Hubo muchos presos que se declararon plantados, por lo injusto de sus condenas y el horror de las condiciones carcelarias. Algunos se fueron a la huelga de hambre y fueron asesinados por la dictadura, como el caso de el líder estudiantil Pedro Luis Boitel en 1972.
En los años ’80 continuó el crimen y se hizo internacionalista el genocidio. Los jóvenes cubanos fueron envíados a pelear en guerras ajenas en otros continentes, sobre todo en Africa. Muchos jóvenes murieron innecesariamente en aquellas guerras peleadas para servir solamente a los intereses de la metrópolis de entonces, la URSS. Fueron muchas las masacres de aldeanos indefensos y civiles asesinados principalmente por las Tropas Especiales, simplemente porque en esas aldeas no compartían las ideas del gobierno de Luanda o de Addis Abeba.
Al final de aquellos años, cuando la metrópolis imperial decidió cambiar porque su fracazado sistema politico-económico no funcionaba, y tras la visita de Mijail Gorbachev con el objeto de sugerirle al dictador que adoptara la perestroika y el glasnot, el tirano Fidel Castro, ordenó matar al General Arnaldo Ochoa por éste estar de acuerdo con que en Cuba se realizara el cambio recomendado por Gorbachev. Para guardar la forma, montaron un juicio y un supuesto “Tribinal de Honor” que no estaba contemplado en la legislación penal y procesal penal del país. Hicieron un montaje especial, cargado de pruebas fabricadas y falsas para guardar las apariencias. El juicio fue llevado a cabo como si se tratara de una obra de teatro mas que de un proceso judicial. Todo para simular que había sido procesado de acuerdo a derecho. Al final, el General Ochoa y varios de sus supuestos cómplises fueron fusilados, corrijo, asesinados por la dictadura.
En la década de los 90 ocurre una de las masacres mas horrorosas perpetradas por la tiranía: El hundimiento del remolcador “13 de Marzo” en agues territoriales, frente a la Bahía de La Habana. Allí murieron 42 cubanos que buscaban la libertad prestada en tierras extrañas, entre ellos 23 niños. Los autores de este macabro asesinato en masa fueron premiados por el tirano, mientras el mundo condenaba el genocidio. Tristemente tenemos que decir que no fue el único crimen de este tipo. En 1969 en el Río Canimar tambien fueron masacrados cubanos que trataban de buscar libertad fuera del país. Una docena de personas fueron asesinados. Allí tambien hubo niños asesinados por la dictadura.
En este siglo, en el 2003, el patrón de muerte continuó. Tres jóvenes fueron fusilados al tratar de escapar en la lancha de Regla conocida como “ La Baraguita”.
Recientemente hay un recrudecimiento del asesinato como medio de perpetuación en el poder, acompañada de las mentiras de un falso “cambio” basado en la raquítica “liberalización“ del cuanta-propismo. Los casos mas relevantes son el vil asesinato de Orlando Zapata Tamayo, en el 2010, preso político en huelga de hambre. El asesinato este año del opositor José Wilfredo Soto García de manos de la policía en Santa Clara.
La lista de muertos es interminable. Necesitaríamos cientos de páginas para relatar los todos asesinatos del castrismo en estas cinco décadas.
¿Cuántos muertos mas habrán en la Cuba tiralizada por el castrismo?. El problema del crímen institucionalizado, ejecutado por los esbirros de esta dictadura, nos lleva a concluir que no es posible aceptar la continuación en el poder de la pandilla mafiosa de los hermanos Castro. El cambio, para que sea real, tiene que empezar por ser político. Los hermanos Castro y su mafia oligárca tienen que salir totalmente del poder.
Mientras, las víctimas esperan por justicia. Y recalcamos firmemente la palabra justicia, pues descartamos la venganza como medio de resarcir el daño irreparable que implica una vida injustamente cercenada. La venganza solo fortalece la cadena de la venganza haciendo interminable la agonía del pueblo. La justicia alienta la paz.
En el derecho internacional de hoy día existen los Tribunales Penales Internacionales en donde han sido juzgados a tono con el derecho internacional y bajos las mayores garantías procesales, a los genocidas de las masacres de Bosnia Hersegovina, o la los genocidas étnicos de Ruanda, entre otros, siguiendo el precedente establecido en los juicios de Nuremberg de 1945 contra los criminales de guerra Nazis.
Por tal razón, nos unimos a las víctimas de la dictadura, en su reclamo de justicia verdadera, y repudiando la venganza, que solo ocaciona mas injusticias sobre las ya existentes, y nos hacemos eco de su clamor para que no queden impunes los victimarios…un clamor que que nos impone el deber de Prohibido Olvidar.
domingo, 29 de mayo de 2011
LA REPUBLICA INCLUSIVA

LA REPUBLICA INCLUSIVA
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Acaba de pasar el mes de mayo. Un mes agitado por los acontecimientos que sacudieron al mundo y a Cuba. Un mes en embarga fechas históricas importantes para los cubanos:
El 1ro de mayo, el 19 de mayo y el 20 de mayo.
Mientras el mundo se maravillaba de la suntuosidad y el lujo de la boda del Príncipe de Inglaterra, la beatificación del Papa Juan Pablo II por el Vaticano y al otro lado del planeta caía abatido por las balas justicieras el mas sanguinario terrorista de la historia contemporánea, Osama Bin Laden, en Cuba, ese microcosmo querido y aislado del mundo, apenas llegaron esas noticias de modo distorsionado por la seudo-prensa del Estado totalitarista.
Solo se “celebró” el Día Internacional del Trabajo con un desfile masivo en donde fue llevado bajo presiones a la mayoría de los trabajadores para proyectar la imagen de apoyo popular al gobierno y sus medidas laborales recién tomadas. Se realizó una maquiavélica distorsión de tan importante día para los trabajadores.
¿Que obrero va ha estar de acuerdo con despidos masivos del orden del millón de personas? Pero en Cuba hubo silencio total.
El desempleo fue lo que llevó, entre otras cosas, a la calle a los egipcios y a los tunecinos, derrocando a sus gobiernos dictatoriales. Pero en Cuba el Día del Trabajo se transformó en el día de los esclavos. La gran mayoría desfilaron porque saben de las represalias laborales que le significaría no asistir al llamado del dictador sustituto. No ha habido ninguna protesta por los despidos. Y si la hay, esta presente para el ciudadano el riesgo que padeció en este mes de mayo Juan Wilfredo Soto García. Un simple ciudadano opositor que fue muerto a palos por la policía de la dictadura en Santa Clara por pensar distinto en alta voz.
Con ese crímen sobre sus hombros, ignoró el dictador, el aniversario de la Muerte del Apóstol José Martí (19 de mayo) y la Instauración de la República de Cuba (20de mayo). Dos fechas pasadas totalmente por alto en la Cuba tiranizada por los hermanos Castro.
Sus violentos actos represivos contra quienes piensan diferente al dictador, contradice el espíritu del Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí que aspiraba a que “la ley de la republica sea el culto sagrado a la dignidad plena del hombre” y atenta al propósito con que fue diseñada la República de Cuba, que tanto sacrificio costó a los mambises para lograrla. La Cuba martiana “con todos y para el bien de todos” ha sido transformada en una Cuba de algunos y para el bien de los pocos que ilegítimamente se la apropian.
Lo que la dictadura ha transformado al país en la finca privada de algunos. Se ha creado un estado exclusivo, para beneficio de los pocos y en detrimento de los muchos.
La patria pertenece a todo el pueblo cubano. A todo aquel que forma parte de la nación cubana, sin importar donde se encuentre. Y esa es la visión de patria que debe imperar. Es esa una meta para forjar una Nueva República de Cuba que deje atrás todo vestigio del presente ignominioso que vive nuestro pueblo; y para que los defectos del ayer se los corrija, y las virtudes todas se sostengan para el beneficio y progreso de todos los cubanos.
Todos tenemos derecho a la patria y la patria necesita de todos. Pero para lograr este fin sublime, se necesita el respeto sagrado por los derechos humanos de todos los nacionales cubanos y la inclusión libre y plena de los cubanos en la vida nacional.
La patria se hace con las opiniones de todos, y todos tienen derecho a expresarlas libremente. La patria se construye con todos y todos tienen derecho a participar de sus logros y bondades. La República tiene que ser inclusiva.
El concepto de inclusión plena tiene que respetar la diversidad de las ideas y el derecho de cada nacional a participar y a estar representado en todas las esferas de la vida política, social y económica de la República. Las sociedades son plurales y la pluralidad dentro del respeto y la tolerancia, concede la paz y hace libre a las naciones.
Es opresivo e injusto que en Cuba solo tengan derechos a participar en la vida política del país aquellos que piensen igual al dictador y a la dominante oligarquía del poder.
Es detrimental y marginante el hecho de que en Cuba solo puedan invertir los extranjeros, mientras a los cubanos, estén dentro o fuera del país, se les prohíba. Pero resulta que a la patria se la apropiaron ilegalmente y la dominan para su beneficio y enriquecimiento de unos pocos.
La patria, tiene que potenciar primero los derechos del pueblo nacional, quienes son sus verdaderos dueños y después a los extranjeros. Y no se entienda que se rechaza al que viene a ayudarla para hacer progresar al país, que siempre es conveniente y necesario, pero que sea sin detrimento al derecho primario de los ciudadanos de Cuba.
Hasta ahora, todo es para el estado y el estado es solo para servir a los que lo controlan. Esta aberración tiene que erradicarse. El estado es para servir en beneficio todos los nacionales del país; y esta misión solo es posible cuando el estado esta controlado por la voluntad libre de todas las tendencias de pensamiento nacional, resultado de elecciones periódicas, libres, limpias, transparentes y plurales. La inclusión plena ha de incluir siempre a las minorías como parte del gobierno del estado.
El estado es fuente de poder. Emana de sí un poder que mal usado resulta nocivo; y el poder, como la droga, envicia, por cuanto debe ser distribuido, temporalizado, segregado y otorgado diluídamente, de modo que nadie pueda abrogarse tanto poder como para imponer su capricho y arbitrariedad, controlando para sí los órganos del estado.
La República inclusiva tiene que estar basado en el estado de derecho. Fundado en leyes justas asentadas sobre una constitución generosa y garantizadora de los derechos humanos y las libertades plenas del hombre, que vele y asegure la participación plena, real y constante de las minorías y mayorías en todos los organismos e instituciones del país. La ley ha de ser igual para todos y los fueros y privilegios tienen que estar ausentes.
La exclusión y marginación ha sido la génesis de la pobreza y el retroceso que ha dado el país en cincuenta años de destrucción. Y la experiencia nos enseña que los países mas próperos resultan ser los países que mas libertades tienen y mas participación dan a sus ciudadanos en los asuntos públicos.Y es que la libertad genera progreso.
Nuestra mayor esperanza, radica en la fuerza productiva de sus nacionales, pero para que esta pueda contar con el desarrollo y vigor necesario para convertir la miseria en progreso, ha de abrir completamente la libertad económica total a todos sus nacionales, de modo tal que sea libre el emprender la empresa que se desee, sin trabas, ni abusos, ni impuestos onerosos por el estado. Solo así, el pueblo cubano recobrará el progreso perdido y se labrara el bienestar para que todos puedan vivir en un país con calidad de vida.
Pero en Cuba, como secuela de esa ciudadanía de segunda que le implantaron al cubano, se discrimina al nacional, infunde descontento, genera desaliento, forjan desesperanzas y fomenta la miseria.
Es ofensivo a la dignidad de los cubanos que la dictadura exija a sus nacionales visas y permisos de entrada al país y se discrimine sobre que cubano entra o sale del territorio nacional. Entrar o salir del país es un derechos inalienable de sus ciudadanos por lo que debe ser la libre entrada y salida de cualquier cubano, sea para vivir o para pasear. En Cuba tienen que caber todos los cubanos.
La inclusión plena, conlleva participación real del todos los nacionales cubanos sin excepción. Implica que las todas minorías tienen derecho a tener representación y participación apropiada en todos los niveles y ramas del gobierno. Un país se ha de gobernar de consenso, con la opinión de todos sus ciudadanos y no por el capricho de un solo hombre o por un solo grupo de personas. La patria tiene que ser la obra perenne de todos de sus nacionales.
La inclusividad va más allá de la política. Abarca a toda la sociedad. La vida social y cultural del país, tiene que abrirse a todos sus nacionales, sin importar sus creencias o su condición social. La libre diversidad ayuda al crecimiento de las naciones.
La Nueva República de Cuba tiene que ser inclusiva y para lograrlo debe nacer, forjarse, vivir y crecer como obra común de todos los nacionales cubanos y esto solo se logra cuando el país incluye por igual en su seno, a todos sus hijos.
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